La bomba de metano de las hidroeléctricas de la que nadie quiere hablar

There are blessings as well as problems amid Costa Rica's abundant waters. Poudre Riverkeeper Gary Wockner felt the rush of what locals call," Pure Life" on a paddle boarding trip off the Nicoya Penninsula near Malpais.

There are blessings as well as problems amid Costa Rica’s abundant waters. Poudre Riverkeeper Gary Wockner felt the rush of what locals call,” Pure Life” on a paddle boarding trip off the Nicoya Penninsula near Malpais.

Mientras nos paramos en nuestras tablas y remamos alejándonos de la bahía en Mal País y giramos al sur pasado la rompiente de las olas, pude sentir lo que los Costarricenses llaman “pura vida”. El viento estaba calmo, el sol deslumbraba y el mar ligeramente rodando a lo largo de esta sección que incluye las 3.000 acres del Parque Nacional Cabo Blanco (alrededor de 1.212 hectáreas).

Nuestro guía, Andy Seidensticker, se mudó a Costa Rica sólo para surfear y remar estas olas en la punta sur de la Península de Nicoya en la costa pacífica.

Esta excursión, con Carolina Chavarría, directora ejecutiva de Nicoya Peninsula Waterkeeper, remató mi viaje lleno de agua en Costa Rica este pasado invierno. Con el parque a nuestra izquierda, remamos justo fuera del rompiente de las olas, conversando, observando la vida salvaje, tomando el sol hasta que alcanzamos una naciente de agua fresca en el medio del mar  alrededor de 100 metros de la costa. Rodeado por las burbujas, nos sentamos en nuestras tablas y descansamos antes de remar de regreso a la bahía. A medida que el viento se levantó y el oleaje se hizo más alto, el regreso remando se hizo más vigoroso, así como nuestra conversación acerca de los desafíos sobre el agua que enfrenta Costa Rica.

Hay tantos problemas como bendiciones en las abundantes aguas del país, y Chavarría y su equipo están confrontando enérgicamente esos problemas, muchos de los cuales son causados por la creciente industria del turismo del país. Costa Rica tiene leyes ambientales ejemplares pero no se monitorea debidamente su cumplimiento. Restaurantes, hoteles y construcciones de poblaciones y caminos han generado aguas servidas y escurrimiento de aguas que fluyen directamente en ríos y el océano.

En Santa Teresa, hogar de Nicoya Peninsula Waterkeeper , a 6 kilómetros de Mal País, el suministro de agua desciende desde las montañas del interior del país hacia una red masiva y de rápida expansión de represas y a través de un laberinto serpenteante de canales, tuberías y diques. Muchas de las represas de Costa Rica también producen energía hidroeléctrica, lo cual provee el 80% de la electricidad de Costa Rica. Funcionarios gubernamentales y empresariales consideran esto como “energía limpia” que está “libre de carbono”. Nada podría estar más alejado de la realidad.

Unos pocos meses antes de visitar Costa Rica había escrito un artículo para EcoWatch, “Las represas producen cambio climático: no son energía limpia”. Basado en investigaciones que he realizado en contra de las propuestas de represas en mi propio río, el Cache Le Poudre, así mismo como en mi trabajo como defensor del ya represado Rio Colorado, he llegado a la conclusión de que la hidroelectricidad es uno de los mayores problemas ambientales que nuestro planeta enfrenta. La construcción de represas hidroeléctricas alrededor del mundo esta surgiendo dramáticamente, guiada por la falsa premisa de que producen energía limpia, incluso cuando estudios tras estudios refutan esta declaración.

¿Como la hidroelectricidad produce emisiones de metano?

La principal amenaza ambiental de las represas hidroeléctricas es causada por su material orgánico – vegetación, sedimentos y suelo- que fluye desde los ríos a las reservas y se descompone, emitiendo metano y dióxido de carbono en el agua y en el aire durante todo el ciclo de generación. Estudios indican que en ambientes tropicales y en zonas de alto sedimento, donde el material orgánico es el más alto, las represas pueden emitir más gases de efecto invernadero que las plantas eléctricas de carbón. Philip Fearnside, profesor de investigación en el Instituto Nacional para la investigación en el Amazonas en Manaus, Brasil, y uno de los científicos más citados en el tema del cambio climático, ha llamado a estas represas “fábricas de metano”. Además, de acuerdo al Instituto Nacional de Investigación Espacial de Brasil, las represas son “la mayor única fuente antropogénica de metano, siendo responsable por el 23% de todas las emisiones de metano generadas por actividades humanas.”

Incluso dicho número 23 podría ser bajo; las emisiones pueden ser enormes incluso en climas temperados. Un artículo del 2014 en Climático Central ofreció una comparación perturbadora: “Imagina cerca de 6.000 vacas lecheras haciendo lo que las vacas hacen, eructando y siendo flatulentas por un año completo. Esa es la cantidad de metano que ha sido emitida por una reserva en Ohio el año 2012. (Aún) si los embalses y la energía hidroeléctrica son a menudo consideradas amigables con el clima porque no queman combustibles fósiles para producir energía.” Otro artículo del 2014 en la misma publicación señaló que porque muy pocas represas y embalses han sido estudiados, la mayoría de sus emisiones de metano no han sido contabilizadas para los análisis de cambio climático en todo el planeta.

Un artículo publicado en el libro Gobernanza Climática en el mundo en desarrollo del 2013 focalizó esta falla en Costa Rica:

“Estas emisiones (metano), sin embargo, no son medidas ni tomadas en cuenta al calcular el balance de carbono de Costa Rica. Dado que se prevé que la demanda de electricidad aumente en un 6% por año, , y que la mayor parte de esta demanda deberá ser suplida por energía hidroeléctrica, el incluir dichas emisiones en los cálculos de neutralidad, probablemente dificultará considerablemente que el país pueda alcanzar sus metas.”

De hecho, en febrero y marzo de este año, la Compañía eléctrica propiedad del gobierno de Costa Rica emitió comunicados de prensa anunciando que el país está en camino a alcanzar sus metas de “carbono-neutralidad ” para el año 2021, declarando que “88% de su electricidad proviene de fuentes limpias” en el 2014 y, que durante los primeros 75 días del 2015, ha sido 100% energizado por energía “limpia” y “renovable”. Agencias de noticias en todo el mundo han publicado esta desinformación acerca de la energía hidroeléctrica. CNN obtuvo el premio por reportajes irresponsables al poner al aire el segmento televisivo de noticias “Un año sin carbono para Costa Rica.” Incluso aún más sorprendente, algunos ambientalistas estadounidenses también mordieron el anzuelo. Grupos verdes, incluyendo varias organizaciones nacionales, salpicaron las redes sociales de historias e información científicamente falsa -350.org expuso un gran meme en Facebook celebrando los logros de Costa Rica.

La bomba de metano de las hidroeléctricas amenaza COP 21

Peor aun, el mito de la hidroelectricidad libre de carbono está integrado en el protocolo de Kyoto “Mecanismo de desarrollo limpio” para enfrentar el cambio climático en el planeta y está siendo implementado cada vez más por países participantes en el COP 21 en París. El programa hace un llamado a invertir más en hidroelectricidad que en cualquier otro tipo de pretendida “energía limpia”. Tales recomendaciones tienen una pesada influencia en las decisiones de financiamiento que hace tanto el gobierno de Estados Unidos como prestamistas internacionales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. De hecho, el Banco Mundial declara en su sitio web: “así como crece la demanda por energía limpia, confiable y asequible, junto con la urgencia de expandir el acceso para cubrir la demanda desatendida, la hidroelectricidad ha asumido una importancia crítica.”

A U.S. government pamphlet touts the benefits of hydropower. Because very few of the world's dams are being studied, the huge amounts of methane they emit are mostly unaccounted for in climate-change analysis.

A U.S. government pamphlet touts the benefits of hydropower. Because very few of the world’s dams are being studied, the huge amounts of methane they emit are mostly unaccounted for in climate-change analysis.

En Estados Unidos, el Departamento de Energía publicó un reporte en 2014 ordenando el “desarrollo de nueva hidroelectricidad a través de más de tres millones de ríos y arroyos de Estados Unidos” y no es irrazonable temer que la Conferencia sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas en París este año esté contaminada con propaganda “hidroelectricidad=energía limpia.”

Mientras los gobiernos y los donantes han gravitado cada vez más hacia la energía hidroeléctrica en los últimos 10 años, la industria de las represas en consecuencia, ha aumentado su “lavado verde”. Hace creer, como lo ha hecho por décadas, que sus actividades son benignas, mientras que represas y embalses han inundado y desplazado comunidades, destruido ríos y perpetrado abusos masivos a los derechos humanos en todo el planeta, bajo la falsa promisa de “energía limpia y renovable.”

En Estados Unidos, a lo largo del Río Colorado, los directores de Glen Canyon y Represas Hoover, dos de las mayores conspiraciones de destrucción de ríos de la historia humana, continúan afirmando que las represas suministran “energía limpia” y calculan erróneamente la “compensación de carbono” de su energía hidroeléctrica frente a la alternativa de energía de carbón. En 2013, en una reunión pública de 1.200 personas en Las Vegas, escuché a funcionarios del gobierno haciendo tal afirmación (diapositiva 13), lo cual fue repetidamente repudiado por el Riverkeeper de Colorado John Weisheit y otros.

Así como la industria del tabaco se rehusó por décadas a aceptar que su producto causaba cáncer, la industria de las represas, en declaraciones públicas y anuncios, se burla de la ciencia que enlaza las emisiones de metano con la energía hidroeléctrica. Y para empeorar las cosas, el Departamento de Energía de Estados Unidos refuerza el mito de la energía hidroeléctrica limpia.

Este mito pareciera permear las discusiones sobre energía en todas partes. Una semana después de mi aventura remando, un guía de aguas blancas del Rio Tenorio en Costa Rica, en el área costera noroeste del país, nos describió a mí y a un grupo de compañeros de balsa cómo los ríos de su país han sido aprovechados beneficiosamente para producir “energía limpia” y despejar el camino hacia un futuro casi libre de carbono.

Costa Rica está ahora terminando la represa más grande de América Central, un proyecto que probablemente devastará el Río Reventazón. La estructura de 130 metros de alto está siendo promocionada como el brillante ejemplo del compromiso de Costa Rica con las metas del Protocolo de Kyoto y particularmente con el “Mecanismo de desarrollo limpio.” Las emisiones de metano que creará no parecen haber sido consideradas y podrían nunca ser medidas. Pero, preocupante como la situación de Costa Rica puede ser, representa solo una pequeña pieza de un enorme problema global.

En el mundo, se han construido represas a un ritmo record. El Gobierno chino recientemente propuso construir el proyecto hidroeléctrico más grande del mundo enla frontera con el Tibet. Solo una de las represas incluidas sería tres veces el tamaño de la actual poseedora del record mundial, la Represa Tres Gargantas en el Río Yangtze. Además, el grupo conservacionista Ríos Internacionales reporta que “actualmente, no menos de 3.700 proyectos hidroeléctricos están en construcción o en las tuberías” en todo el planeta.

La hidroelectricidad es energía sucia, y debe ser considerada como el combustible fósil. Los ecologistas, lejos de abrazarla, deberían estar luchando para cerrar las centrales hidroeléctricas y bloquear la llegada de otras nuevas con el mismo vigor con el que trabajamos para cerrar y evitar la construcción de plantas de carbón sucio.

En este momento crítico en la historia del planeta, los donantes filantrópicos que apoyan acciones en contra del cambio climático deben financiar movimientos en contra de las hidroeléctricas. A menos que la verdad científica acerca de las emisiones de metano de las represas sea más ampliamente reconocida, el pura vida nunca será logrado en Costa Rica o en ningún otro lugar.

Gary Wockner, PhD, es un escritor ambientalista internacional y activista de Colorado, donde además trabaja como vocero y Poudre Waterkeeper para proteger los ríos Cache la Poudre y Colorado. Contacto: [email protected].


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